lunes, 11 de agosto de 2014

Más bonito que todos los atardeceres juntos.



¿Conoces a alguna persona que destaque por su sonrisa? Yo sí.
Sabes lo bonito que es recordar a una persona por su forma de sonreír, por lo que transmite enseñando ligeramente los dientes, utilizando apenas 15 músculos.
Solo con ello es capaz de transmitirte más que cualquier otra persona.
¿Y por su forma de mirar? Yo también. Aún recuerdo la forma en la que solía mirarme, con esa dulzura e inocencia en sus ojos, solo él sabía transmitirme esa paz y satisfacción.
Era una mirada sincera, sin complicidad, que daba a entender que quería estar allí contigo, conmigo, éramos solo los dos, él mirando y contemplando cada uno de sus rasgos.
Desde los zapatos, que un día desate solo por poder rozarle, hasta la última punta de su pelo, que recuerdo que odiaba que lo peinara para el otro lazo, aun eso solo era otra excusa para poder tocarle.
Pongámosle nombre, éxtasis era rozar sus labios dulces y sedientos que correspondí encantada.
Estar entre sus brazos era mejor que todas las puestas de sol en días despejados, incluso cuando ese naranja perfecto está en todo su esplendor. Incluso comparándolo con eso, estar entre sus brazos era el mejor paisaje.
Y sonará a cliché, seguramente lo sea, pero si tuviera que elegir un lugar donde pasar el resto de mi vida es en ÉL.

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