jueves, 17 de abril de 2014

Siempre me gustó sentir dolor.

Ahora mismo no tengo ni un solo motivo para sonreir, sabes ese momento cuando todo va bien y derrepente tu cabeza te dice, precaución, precaución, el mal se hacerca.
          Eso del bien y el mal, el ying y el yang es algo tan sumamente real para mí. Mi vida se resume prácticamente en eso, en cuando todo me va bien mi vida empieza a caer en picado, es un continuo subida y bajada.
          Pero ya, desde hace un tiempo ni las bajadas ni las subidas me importan, no tengo esa alegría ni ilusión que podía mostrar antes, ni ese drama ese dolor que te corroe por dentro produciendo nudos al comienzo de la garganta.
          Ahora solo hay pasotismo e indiferencia, ya no encuentro nada que me haga realmente feliz o infeliz.
          He llegado a la conclusión de que es porque en mi interior he desarrollado una capacidad, un solor permanente que está siempre, volviéndome oscura y poco sensible, pero por otro lado esta la forma en la cual sonrio al exterior, todo el mundo ve mi pasotismo mi, “Me la come.”, pero lo que la gente cree  que es solo fachada en verdad resulto ser así ineriormente.
          Pero bueno si sonrio que sepan que es porque dar explicaciones nunca me gusto y porque mis dramas o llantos nunca fueron asunto de nadie.

Siempre me gustó sentir dolor.

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