Lo bonito y extraño que es sonreír por alguien, por algo.
Bonito hasta que, esa persona es la misma que también te produce las lágrimas, cada una de ellas que tiñen la almohada cada noche, la misma que te hace no poder comer de nervios o soñar despierto.
Aún así tenemos esa estúpida manía de querer sonreír constantemente por alguien, pero y qué, quizá eso nos mantenga vivos, aun que sea apenas una milésima de segundo, un suspiro o un parpadeo en nuestra larga y lenta vida, esperando a no solo sonreír si no también en hacer sonreir, porque a pesar de todo, qué hay más bonito que hacer feliz a alguien.
Una sonrisa es creadora de expectativas, de ilusiones, sueños, y demás movidas de van por el pecho.
Supongo que como conclusión podré decir que lo difícil no es sonreir si no que esa sonrisa sea verdadera y sincera.
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